Atardeceres

En las personas mayores la sexualidad ha sido, y continúa siendo, una de las áreas del comportamiento humano menos conocida y valorada en nuestra sociedad occidental. Somos seres humanos integrales y la sexualidad forma parte inherente en nuestras vidas, o… ¿desaparece a medida que las personas envejecen?

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Aún sabiendo que cada proceso vital tiene su propio recorrido y duración (su inicio y su fín con independencia de los años transcurridos desde su puesta en marcha) me gusta pensar que la vejez es a la vida lo que los atardeceres son al día…

El atardecer se presenta  ofreciendo la bienvenida a la noche con su espectáculo de tonalidades infinitas y formas imposibles. Una panorámica que difiere cada día (difícil ver dos atardeceres exactamente iguales, así como también difícil -por no decir imposible- es encontrar dos personas, dos sexualidades, idénticas…). La luz, las sombras, la magia en unos instantes…

¿Dónde se sitúa la sexualidad de las personas mayores? ¿Y, especialmente, la de las mujeres mayores?
Si la persona mayor se presenta en el imaginario colectivo como un ser asexual por definición (sobretodo en el caso de las mujeres) quizá quede relegada al espacio de la invisibilidad, el rechazo o la represión. Algun@s ancian@s se abstienen de mantener relaciones sexuales debido a infinidad de prejuicios y a la desinformación más que a los problemas físicos que puedan padecer.

Una variable directa que influye en la sexualidad de la persona mayor (así como también de cualquier persona independientemente de su edad) es su estado de salud y con ello el grado de autonomía, las enfermedades crónicas, el tener pareja, la salud de amb@s, la imagen corporal y las actitudes, valores y creencias sexuales, vivir con l@s hij@s o en una residencia ya que en estos casos la ausencia de intimidad y privacidad pueden deteriorar la vida afectivo-sexual. Podemos, ingenuamente, pensar que l@s mayores, y especialmente, l@s institucionalizad@s en centros o residencias no poseen deseos ni mantienen ningún tipo de actividad sexual. Pero… ¿pensaremos lo mismo llegad@s a esa edad? Bien es cierto que con el envejecimiento se dan una serie de cambios, tanto anatómicos como funcionales, quizás también afectivos, mentales y comportamentales que pueden condicionar ciertas modificaciones en la actividad sexual de l@s mayores, e incluso interferir en ella o limitarla. No obstante, no la impiden sino que exigen una adaptación; un cambio de patrones. La pregunta sería: ¿qué consideramos por actividad sexual?

¿Qué es la sexualidad?¿De qué hablamos cuándo hablamos de sexualidad?

Reducir las relaciones sexuales (la sexualidad) al coito como parece ser la norma en nuestra sociedad hetero-patri-capitalista merma la potencialidad de la expresión erótica y limita el quéhacer sexual a una única práctica y a una zona determinada del cuerpo, despilfarrando infinidad de recovecos corporales, de caminos y sendas que permitirían recorrerlos, conociendo y gozando del propio cuerpo en su globalidad, disfrutando relacinándonos…

Sexualidad es coito pero también masturbación, tocamientos, caricias, abrazos, afecto, emoción, cariño, contacto… Hay tantas sexualidades como personas existen. Cómo se viva la sexualidad en la vejez tendrá mucho que ver con la historia biográfica previa de cada persona por eso será importante respetar tanto a l@s ancian@s que quieran seguir expresando su sexualidad como a aquell@s que prefieran reducir o prescindir de esta función. Que la opción tomada recaiga en la decisión personal y no tanto en el mandato social…

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La formación, el mantenimiento, la pérdida y la renovación de los vínculos afectivos desde que nacemos hasta que morimos ayudan a un funcionamiento saludable de nuestra personalidad, al bienestar y a la salud en nuestra cotidianedad…

El reto está en facilitar comportamientos sexuales responsables  desde la información y la posibilidad de acceso a los recursos y derechos que las personas necesitamos para vivenciar nuestra sexualidad. Es necesaria la adaptación como sociedad pues si no cambian los pronósticos, además, el envejecimiento poblacional va en aumento. Resulta imprescindible tomar conciencia de la necesidad de espacios que garanticen la intimidad, el respeto mediante infraestructuras diseñadas para preservar la privacidad y el cuidado del espacio relacional;  formación adecuada en Educación Sexual al personal que atiende a las personas mayores,  geriatras, enfermeras, personal de limpieza, sociedad en general que se comunica con l@s mayores y que algún día, muy probablemente, formará parte de l@s mism@s…

 

Fotografías de los atardeceres de Javier Sánchez, especialista en fotografía editorial, industrial, arquitectura y paisajes. Para deleitarte te sugerimos un recorrido por sus webs:

http://javiersanchezmartinez.blogspot.com.es/

Bibliografía:

– García, J. L. (2005). La sexualidad y la afectividad en la vejez. Informes Portal Mayores, 41.
– Hernándo Ibeas, M. V. (2005). Sexualidad y afectividad en la vejez. En J. Giró Miranda, Envejecimiento, salud y dependencia (pp. 63–80). La Rioja: Universidad de La Rioja.
– López, F. (2012). Sexualidad y afectos en la vejez. Madrid: Alianza.
– Nieto, J. A. (1995). La sexualidad de las personas mayores en España. Madrid: Instituto Nacional de Servicios Sociales.
– Verdejo Bravo, c. (2009). Sexualidad y envejecimiento. En A. Martínez, L. Gil, P. Serrano Marzo y Ramos, J. (Coords.) Nuevas miradas sobre envejecimiento. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social. IMSERSO.

 

 

 

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